Aula A / Galiano-Sep 2017

POSTER-galiano

 

De qué hablamos cuando hablamos de arquitectura
Regenerando los poblados de Madrid

Hay Arquitectura con mayúscula y arquitectura con minúscula. Cuando hablamos de arquitectura es conveniente saber de qué arquitectura hablamos. Los Poblados de Madrid son arquitectura con minúscula, pero eso no los hace sociología construida. Su laconismo de lenguaje y su economía de medios los aproxima al minimalismo, y su condición suburbial o periférica al realismo sucio. En 1981 Raymond Carver publicó De qué hablamos cuando hablamos de amor, una colección de cuentos que expresa con un lirismo desolado el realismo sucio de vidas periféricas, y ese minimalismo literario está presente también en el que fuera su traductor al japonés, Haruki Murakami, autor de novelas como Tokio Blues y de ensayos como De qué hablo cuando hablo de correr o el muy reciente De qué hablo cuando hablo de escribir. Aproximarse a los Poblados es hacerlo a una aventura fugaz que convocó en los años cincuenta del pasado siglo a los mejores arquitectos de esa generación, que con sus obras nos hablan de arquitectura con la misma precisión escueta de Carver o Murakami, y nos sumergen en el realismo sucio de la vida en sus bordes, rescatada poéticamente por el lenguaje mínimo de unos barrios que marcaron la quimera moderna de la España de entonces.

Grandes arquitecturas, por más que sean arquitecturas con minúsculas, Fuencarral, Manoteras, Canillas, Gran San Blas, Entrevías, Almendrales, Caño Roto y Batán son ocho cuentas del collar de poblados que rodean la almendra definida por la M-30, ocho perlas cuyo deterioro físico no las despoja de su condición de joyas arquitectónicas, como no deja de serlo el diamante depositado en una casa de empeños que evoca Leonard Cohen – took my diamond to the pawnshop but that don’t make it junk. Para rescatar los Poblados de la casa de empeños arquitectónica donde los ha situado la degradación y el envejecimiento material y demográfico, aquí se propone regenerarlos con vivienda para jóvenes y para mayores, así como con centros mixtos de día que puedan servir como viveros sociales y contenedores del orgullo de ser habitante de los Poblados. Esta segunda colonización de la periferia madrileña debería incrementar su densidad y estimular la vivificación de sus usos respetando su neorrealismo de Ladrón de bicicletas y su minimalismo lacónico, para fomentar la identidad de cada barrio y para usar su arquitectura con minúscula para dejar más claro de qué hablamos cuando hablamos de arquitectura, “… and it ought to make us feel ashamed when we talk like we know what we’re talking about when we talk about love.” Or what we’re talking about when we talk about architecture.

                                                                 

  • Luis Fernández-Galiano Ruiz
  • Francisco Burgos Ruiz
  • Alberto Pieltain Álvarez-Arenas
  • Begoña Díaz-Urgorri Emparanza
  • José Antonio Ruiz Esquiroz